Bollywood: cómo la India es el mayor productor mundial de cine

Bollywood: cómo la India es el mayor productor mundial de cine

Ya hace años que el podio de la producción cinematográfica internacional se mudo de las colinas de Hollywood a los arrabales de Bombay. La corona de industria cinematográfica más prolífica lleva años en manos de Bollywood, el sobrenombre con que se conoce a la industria del celuloide de la India. ¿Cuáles han sido los motivos por los que la India se ha convertido en el país en que se producen más películas al año? ¿Qué razones están detrás de su éxito?

La India es un país tremendamente grande y en términos demográficos un auténtico gigante con más de 1.200 millones de personas. La Unión Europea de los 28 solo cuenta con unos 500 millones de habitantes. Además, las características socioeconómicas de la población india hacen que el cine tenga mayor penetración social que la televisión o Internet. Para disfrutar de una película solo hay que pagar la entrada, para ver la televisión o acceder a la red es necesario un dispositivo que normalmente está fuera del alcance de la mayoría de las familias.

Bollywood (que se refiere principalmente al cine producido en Bombay, pero no exclusivamente ya que existen estudios en otras ciudades del país) produce unos 900 títulos al año. En el país se venden del orden de 4.000 millones de entradas a un precio medio de 2 euros. Sin embargo, existen salas de exhibición que ofrecen películas por precios más asequibles a los bolsillos de los millones de indios cuyos ingresos son menores a 2 dólares diarios.

Otra característica del país que contribuye a la gran aceptación del cine es el elevado nivel de analfabetismo. Según el PNUD, en 2012 solo el 62,8 por ciento de la población sabe leer. El cine, mediante su lenguaje audiovisual es un entretenimiento accesible a cualquiera.

Así, el cine es uno de los productos de ocio y cultura de mayor predicamento en la India. Pero la propia composición variopinta del país ha obligado a la industria cinematográfica a adaptarse. Por ejemplo, las películas suelen rodarse sin grabar el sonido que es añadido a posteriori en las distintas lenguas oficiales del país.

Otra de las cuestiones que Bollywood ha tenido que desarrollar es la narrativa y la temática características de su producto. Quien haya oído hablar de las películas indias sabe de sus coloridos bailes y de las tramas amorosas que suelen ser el patrón general con que se ruedan estos filmes. Las danzas son un elemento muy apreciado por los espectadores indios y se han convertido en un fenómeno social que desde Occidente, con su habitual arrogancia, se ha parodiado en series como los Simpson.

Esta temática romántica, tremendamente inocente, sirve para cautivar a un público no estratificado. Las películas de Bollywood son para toda la familia y se disfrutan en grupo, otro de los puntos que ha sabido explotar mejor.

El auge de Bollywood está empezando a tener repercusión internacional. Hollywood ya ha dado algún paso (el más evidente, Slumdog Millionaire) para absorber productos indios y aprovechar su tirón. Pero su principal repercusión internacional pasa por la expansión de la distribución de películas made in Bollywood a través de la diáspora India en países como el Reino Unido, Sudáfrica o de la región del Oriente Medio.


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